—¿Están visibles las señoras?

—Para el señor, ciertamente, respondió el criado, pero no sé si el señor de Tragomer…

El acento lleno de censuras de aquella frase interrumpida impresionó profundamente á Tragomer. Desde el primer paso veía exactamente los sentimientos que había para él en aquella casa. ¡Aquel hombre que en la niñez le llevaba á su casa después de jugar con Jacobo, y que le daba paternalmente golosinas y caricias, dudaba si sus señoras querrían recibirle! El hotel de los Freneuse aparecía silencioso y desolado, Jacobo no estaba allí ya, el criado se presentaba encorvado, tembloroso y triste, y él volvía á entrar como un extraño en aquella mansión antes abierta y risueña…

—Haga usted el favor, Giraud, de anunciar á las señoras mi venida; voy á esperar en el saloncillo donde…

Al decir estas palabras tan llenas de recuerdos para él, las lágrimas se agolparon á sus ojos.

—¡Ah! señor Cristián, exclamó el criado conmovido. Nuestro Jacobo no le hará á usted compañía como en otro tiempo… Pero creo que no le ha olvidado usted y que le quiere todavía… ¡Oh! Bien pensaba yo que era imposible que hubiese abandonado á su amigo como los otros…

—No, Giraud, no le he abandonado. Ya tendrá usted la prueba. Pero es importante que hable con la señora de Freneuse. El señor Marenval va á pedir que me reciba. Condúzcale usted y yo esperaré que me llamen.

Entró en la pieza donde Marenval había interrogado tan largamente á Giraud acerca de Sorege, y el criado y Cipriano se encaminaron al salón en el que aquella madre desconsolada pasaba su existencia sin esperanza. La hija estaba trabajando silenciosamente en el hueco del balcón. Fuera de los detalles corrientes de la vida, las dos mujeres no hablaban nada: estaban tan de acuerdo que no necesitaban palabras para comprenderse.

La puerta se abrió y apareció Marenval detrás de Giraud. La señorita de Freneuse dedicó al recién llegado una amable sonrisa, se levantó y ofreciendo la mano á Cipriano le condujo hasta su madre.

—Había prometido volver muy pronto, queridas primas, dijo el antiguo comerciante, y aquí estoy para traer á ustedes mejores esperanzas que la última vez.