—¿Ha sabido usted algo favorable á nuestra causa? preguntó turbada la señora de Freneuse.
—Sí, ciertamente, muy favorable… Pero ante todo, no quiero que se me atribuya á mi solo el mérito de lo que se ha logrado. En este asunto he tenido un aliado hábil y perseverante á quien se debe la parte más importante de los resultados obtenidos;… es Tragomer.
La frente de María se oscureció, pero Marenval no se desconcertó por eso.
—Es indispensable que le vean ustedes. Sólo él podrá darles los importantes datos que posee, pues él es quien los ha obtenido á fuerza de perseverancia y de sagacidad.
La señora de Freneuse miró á su hija para ver cómo acogía esta petición.
La joven hizo un movimiento de protesta, palideció y dijo, sin embargo:
—Recíbele, madre mía, si tienes en ello interés. Yo me retiraré.
—¿No puedes mostrarte menos rigurosa?
—Nunca olvidaré lo que ha hecho, bien lo sabes.
—Sin embargo, si repara su falta y trabaja con nosotros por la rehabilitación de tu hermano…
—Para convencerme necesito algo más que vanas palabras, dijo la joven con amargura.