—Nunca la había visto.
—¿Ha cantado en Inglaterra con el nombre de Baud antes de marchar á
América con el de Hawkins?
—Sí, señor. Tuvo una contrata para la Alhambra, donde había hecho ya una temporada. Aquello no era realmente digno de ello… Pero no se presentó á la dirección. Hasta hubo un proceso y Jenny Hawkins fué condenada á pagar.
—¿Jenny Hawkins ha cantado en Inglaterra desde hace dos años?
—No, señor, cantará por primera vez después de ese tiempo en la primavera próxima.
—¿De manera que nadie se acordará de Juana Baud transformada en Jenny
Hawkins?
—Como usted lo dice. ¡Se olvida tan pronto! Y además esa muchacha figuró tan poco antes de dedicarse á la ópera…
—¿Hay artistas que hayan alternado en otro tiempo con Juana Baud, en el Conservatorio, por ejemplo, ó en su casa de usted, que pudieran reconocerla?
—En Francia, en París sobre todo, sí, hay algunos; pero en Londres sería una casualidad.
—Gracias, señor Campistrón, ya sé todo lo que quería saber, dijo
Tragomer. Agradecemos á ustedes su amable acogida.