—¡Ah! exclamó Roussel; ya la tenemos.

—Espere el señor, que la cosa se va á hacer más precisa dentro de un segundo ... Hacia las doce y media, la cocinera del señor Bobart entró en la portería. Iba á buscar un coche para su señor y entraba para rogar á Francisco que subiese, á fin de ayudar al criado á bajar un baúl. "¿Según eso se va de viaje su amo de usted? dijo Francisco.

—Sí, respondió ella ... Va á ver á unos parientes á Rouen...."

—¡Bravo! interrumpió Roussel. Rouen y después Clères. La señorita Guichard está en Rouxmesnil, una tierra que posee en Normandía, cerca de Dieppe ... Gracias, amigo Federico; ha maniobrado usted como un verdadero agente de policía.

—¿Y el señor Bobart partió?

—Partió, sí, señor; un cuarto de hora después.

—¡Bueno! Federico. Ahora puede usted bajar; su misión ha terminado. Coma usted, beba, descanse.

—Doy mil gracias al señor.

Roussel y Mauricio, al quedar solos, se miraron, y enseguida, como si les animara un pensamiento único, dijeron á un tiempo:

—¡Partamos!