—Esté usted tranquilo, padrino; no perderé la ocasión. El tiempo apremia ... y acabaremos por ser despistados. Es premiso, pues, violentar las cosas y si hay resistencia....

—Yo estaré allí para prestarte ayuda ... Á nosotros dos sería preciso el diablo para ponernos en derrota.

Mientras se formaban estos proyectos agresivos, la señorita Guichard, más y más inquieta, preparaba una maniobra sumamente peligrosa para nuestros conspiradores. Por la mañana se había presentado en el cuarto de su sobrina, á la que había encontrado en peinador, ocupada en peinar sus admirables cabellos rubios. La joven sin más que mirar el aire de su tía, presintió complicaciones graves y se dispuso á hacerlas frente.

—Hija mía, dijo Clementina sentándose cerca de la ventana; ayer hizo una semana que estamos aquí ... Sabes que el día siguiente mismo de nuestra llegada escribí á tu marido para rogarle que viniese á reunirse con nosotras ... ¿Cómo es que no ha venido, ni ha dado siquiera noticias suyas?

—Pero, tía mía, dijo claramente Herminia, si nosotras no hubiéramos partido, no hubiera sucedido todo esto....

La señorita Guichard, asombrada por esta respuesta, levantó los ojos sobre Herminia y viéndola muy tranquila, tuvo un movimiento de irritación.

Hija mía, si no hubiéramos partido lo hubierais hecho Mauricio y tú, con desprecio de todos los compromisos adquiridos ... He parado, sencillamente, un golpe que me asestaban....

—Tía mía, replicó Herminia con firmeza, el primer golpe no fué asestado por mi marido; usted lo sabe muy bien.

—¿Qué quieres decir?

—Dispénseme usted de explicarme acerca de ese punto; pero sepa que no ignoro nada de lo que ha pasado y que yo no puedo culpar á mi marido.