—¡Ah! buena y querida amiga, balbuceó el abogado, ¡qué suceso!

—Pero ¿qué, qué ha sucedido? Habla, pues, en vez de gimotear!

—Pues bien ... ¡Tu sobrina ha partido!

¡Ha partido! exclamó la señorita Guichard. ¿Pero cómo? ¿Por dónde?

—Con su marido; por la puerta.

—¡Ven aquí! ordenó la solterona; y levantando la cabeza hacia los criados, que estaban asomados á las ventanas del piso superior, añadió: "Vosotros, volved á acostaros!"

Todas las ventanas se cerraron y reinó de nuevo el silencio. Bobart trepó por la escalera, y á penas llegado al descansillo, la mano convulsa de Clementina le atrajo hacia el salonillo.

—¡Ahora ... veamos, Bobart; ¿qué es eso que dices ahí?... ¿Herminia?

—Se ha marchado con Mauricio, hace un cuarto de hora.

—¡Corramos! Los alcanzaremos....