—¿Por qué?
—Porque contra Clementina tirano tenéis vuestra conciencia primero y la opinión del mundo después. Mientras que contra Clementina víctima....
—¿Víctima? exclamó Mauricio; víctima de sus propias maquinaciones.
—Todo lo que tú quieras, pero víctima triste, abandonada, después de haber educado á Herminia y de haberla educado bien. Si la hubiera casado con X ó Z, hubiera sido excelente para el marido de su sobrina ... Las personas que la conocen la encontrarán muy desgraciada y tendrán razón, porque lo será ... Y nos acusarán de esa desgracia ... Olvidarán las faltas, para no ver más que la expiación.
—Pero, ¡entonces! dijo Mauricio turbado.
—Entonces, la situación es delicada. Pienso en ello desde esta mañana. Si tenemos la suerte de que la señorita Guichard arroje rayos y llamas y nos cubra de maldiciones y de injurias, nuestro asunto será bueno ... Pero si se enternece y viene á buenas ... ¡No sé cómo saldremos del lance!
—¡Se sale siempre!
—Sin duda. Pero es preciso salir correctamente ... ¡Dios sabe si he sido paciente, y tranquilo y silencioso, cuando me colmaba de malos tratamientos !Pues bien, no han faltado personas que me quitaran la razón, á pesar de todo, porque yo era hombre y Clementina, mujer. ¡Juzgad lo que se diría de vosotros, hijos rebelados contra una madre!
—¡Pero eso sería estúpido!
—¿Y crees que el mundo no lo es? Con una actitud sentimental bien adoptada se le enternece, y está dado el golpe.