Se miraron, él desconfiado, ella, ya exasperada.

—Si no hubiera sido abandonada por Herminia, no me tendrías á tu discreción.

—Bien lo sé. Debías haberte conducido con Herminia de modo tal que la hiciese incorruptible. Mira como Mauricio no me ha abandonado ...

—¿Y por qué el uno ha sido fiel, mientras la otra me ha hecho traición?

—Voy á explicártelo. Eso proviene, sencillamente, de la diferencia de nuestros caracteres. Yo he pasado mi vida amando á Mauricio por él mismo. Tú, has amado á Herminia por ti. Esa niña no ha sido en tus manos más que un instrumento de rencor y con ese tacto fino de las mujeres, Herminia ha acabado por darse cuenta de ello. De aquí la pérdida inmediata de toda confianza. Jamás ha dudado Mauricio de que yo estuviese pronto á sacrificarlo todo por verle dichoso; por eso ha seguido ciegamente mis consejos. Herminia no estaba completamente segura de que tú obrases en su interés y, en un momento dado, ha visto que la tratabas como enemiga. Entonces ha desertado. Esto es sencillo y lógico y no podías evitarlo.

La señorita Guichard bajó la cabeza sin responder. Roussel continuó:

—Á estas horas, después de tus lágrimas y tus promesas, apostaría á que esa niña no está muy segura de ti, se pasea por el jardín con su marido y hablan ¿sabes de qué? de la situación que les produces, y dicen: "¿Cómo acabará esto?" Y si acaba esta noche, ¿volverá á empezar mañana? En la vida, llena de promesas de esos muchachos, has conseguido ser un estorbo ...

Cogió á la señorita Guichard por la mano y, con autoridad, la acercó á la ventana. La luna alumbraba los macizos del jardín y, cogidos del brazo, los dos jóvenes paseaban á lo largo de las filas de plantas, refrescadas por el aire de la noche. Iban lentamente, con paso cadencioso, graciosos y encantadores.

—¡He ahí, sin embargo, lo que querías impedir, continuó Roussel con severidad. Has opuesto tu veto á esa felicidad. Bien se conoce que nunca has sabido lo que era amar.

Clementina levantó la frente, sus ojos brillaron, un ligero rubor acudió á su cara, y dijo con voz entrecortada: