—Vaya usted á buscarle.

—Algunos minutos después, el médico de la Celle-Saint-Cloud, el excelente doctor Fortier, llegaba á toda prisa.

—¿Qué pasa, señoras? preguntó; ¡se mata á las gentes en la puerta de esta casa! ¡Oh! ¡Oh!... Vamos á ver qué razones puede tener este mozo para no responder á tan excelentes cuidados ...¡He! diablo! Ha recibido un revolcón tremendo ... y tiene ... sí, tiene el hombro izquierdo dislocado....

—¡Dislocado! exclamó la señorita Guichard; ¡pero eso es espantoso! Eso es....

—Casi nada; una bagatela, interrumpió el doctor.... Vamos á ponerle esto en su sitio inmediatamente.... Tiene una contusión en la cabeza.... Parece que le han atropellado unos caballos, según me ha dicho el jardinero.... Sin duda la herida de la frente ha sido causada por una herradura.... El pulso es bueno ... la respiración, regular.... Si ustedes quieren darme media docena de toallas le arreglaré este hombro, con la ayuda de estos dos buenos muchachos....

—Herminia, corre al ropero....

Herminia, como una sílfide, estaba ya en la escalinata.

—Es un hombre distinguido, dijo el doctor; su porte es cuidado y tiene una buena fisonomía.... Algún excursionista á quien han atropellado esos locos.... El alquilador de caballos de Ville-d'Avray me vale ciertamente, un año con otro, diez brazos rotos y costillas fracturadas.... ¡Ah! Aquí están las toallas.... Señoras, la operación que voy á practicar no es nada peligrosa, pero sí penosa hasta más no poder.... Agradecería á ustedes mucho que por algunos minutos me dejasen solo con el herido y mis ayudantes.

—Pero ¿qué va usted á hacer?

—Amarrar el herido á la pared, engancharnos en su brazo y tirar hasta que el hombro vuelva á su sitio.... Es doloroso y, sin embargo, muy sencillo....