—¡No hay más!, murmuró Roussel en tono de sospecha.
—¡Nada!
—Entonces ¿has visto al monstruo mismo?
—Un monstruo nada feroz, dijo Mauricio riendo.
—¡Diablo! ¿Cómo te las has compuesto?... Pero, sin duda, ella no te conocía cuando te acogió é ignoraba el vínculo que nos une.
—Es verdad que, en cuanto lo supo, su actitud cambió completamente.
—¡Ah! ¿Lo ves? exclamó Roussel triunfante.
—Sí; pero si cesó de venir á mi cuarto, siguió teniéndome en su casa y sus atenciones, dignas de todo agradecimiento, no se interrumpieron.... Acaso permaneció alejada por delicadeza.
—¿Por delicadeza? ¡Ah! Decididamente, no la conoces. Sería menos peligroso tratar de aprisionar leones ó tigres, que vivir en buena inteligencia con ella ... ¡Oh! ya veo que se ha hecho de miel contigo; cuando quiere, sabe ser amable.... pero eso es imposible que dure ... yo lo sé bien.... He tratado de domarla durante seis semanas y tuve que apelar á la fuga ... ¿Te habrá dicho que soy un bandido, eh?
—Todo lo contrario. Me ha contado que le había amado á usted mucho ... Y por su actitud, por el tono con que me hablaba, juraría que aún....