[18] El yuraguano es un arbusto de la familia de los guanos con muchas hojas parecidas algún tanto a las de la palma; aquellos a que se hace referencia en esta historia, y que abundan en las inmediaciones de Cubitas, son más altos que los yuraguanos comunes. No crece este arbusto recto y airoso como la palma, antes por el contrarío su tronco se tuerce por lo regular, y a veces se tiende casi horizontalmente.
[19] El jagüey al principio no es más que un bejuco que se enreda a un árbol. Crece prodigiosamente: cubre y oprime con sus ramas el tronco que le ha sostenido y acaba por secarle. Entonces conviértese él en árbol corpulento; y la multitud de sus ramas que tiende de una manera caprichosa, sus raíces gruesas y visibles sobre la superficie de la tierra y las desigualdades de su tronco le dan un aspecto particular.
[20] Los cocuyos son en clase de luciérnagas las más raras y vistosas, como también las más grandes. Su alimento es el jugo de la caña de azúcar y por eso abundan en los cañaverales. Tienen cuatro alas, dos depósitos de luz en el cuerpo y dos en la cabeza.
[21] Los cubiteros han forjado en otros tiempos extraños cuentos relativos a una luz que decían aparecer todas las noches en aquel paraje, y que era visible para todos los que transitaban por el camino de la ciudad de Puerto Príncipe y Cubitas. Desde que dicha aldea fué más visitado y adquiriá cierta importancia en el país, no ha vuelto a hablarse de este fenómeno cuyas causas jamás han sido satisfactoriamente explicadas. Un sujeto de talento, en un artículo que ha publicado recientemente en un periódico con el título de «Adición a los apuntes para la historia de Puerto Príncipe», hablando sobre este objeto dice que eran fuegos fatuos, que la ignorancia calificó de aparición sobrenatural. Añade el mismo que las quemazones que se hacen todos los años en los campos pueden haber consumido las materias que producían el fenómeno.
Sin pararnos a examinar si es o no fundada esta conjetura, y dejando a nuestros lectores la libertad de formar juicios más exactos, adoptamos por ahora la opinión de los cubiteros y explicaremos el fenómeno, en la continuación de la historia, tal cual nos ha sido referido y explicado más de una vez.
[22] El curujey es una especie de planta parásita que nace en el tronco de los árboles viejos.
[23] Evangelio de San Mateo, capítulo 42.