—Mi señora la reina se la dio, porque él se la pidió.
—¿Y quién es el caballero que salió?
—Malique Alabez —dijo el paje.
—Pues si es así yo me huelgo, porque es buen caballero y hará como quien es: siendo ambos tan valientes, será de ver la escaramuza.
A muchos caballeros les pesó, porque iba Malique Alabez a la batalla, y quien más lo sintió fue la hermosa y querida Cobaida, porque le amaba muy tiernamente, y no quisiera que se pusiera en tanto peligro, y pidiendo licencia a la reina, se quitó de los miradores, por no ver la batalla, y estuvo con mucha pena hasta saber el suceso de la escaramuza.
El rey mandó que saliesen cien caballeros armados, que fuesen en guarda de Malique Alabez, por si estuviese puesta alguna emboscada de cristianos. Así como el rey lo mandó, se fueron a armar, y vinieron a la puerta de Elvira a aguardar que el valeroso Alabez viniese para ir en su guarda.
CAPÍTULO VIII.
De la batalla cruel que Malique Alabez tuvo con D. Manuel Ponce de León en la Vega, y de lo que en ella sucedió.
Así como el caballero cristiano puso el pendoncillo en la punta de la lanza, se quitó de los miradores Malique Alabez, de donde estaba la reina: hincando la rodilla en tierra, la suplicó le diese licencia para salir a escaramucear con aquel caballero cristiano, porque si se la daba, quería en nombre de todas las damas hacer aquella escaramuza.
La reina se holgó de ver el valeroso ánimo del valiente Malique Alabez, y con rostro alegre le dijo: