En saliendo ellos entró un castillo disparando su artillería, llevando muchas banderas y pendones, y dejándose de adentro sentir una música agradable y deleitosa.
En la cumbre de la torre del homenaje estaba el fiero Marte, armado con preciosas armas, un estoque en la mano derecha, y en la izquierda un pendón de brocado verde con una inscripción formada de letras muy ricas de oro, que contenían el elogio más pomposo de la carrera militar.
Los pendoncillos del castillo eran de brocado de diversos colores; los de una parte verdes con flecos y cordones morados, y todos con una misma letra, que decía así:
No es muerte la que por ella
se alcanza gloria crecida,
sino vida esclarecida.
Los de otra parte eran de damasco azul con flocaduras y cordones de oro fino, teniendo una letra que decía de esta manera:
Cante la fama las glorias
de Granada, pues son tales,
que se hacen inmortales.