En el otro lienzo del hermoso castillo había tremolando otros ocho pendones de brocado encarnado, con cordones y flocaduras de oro.
Eran de muchísimo precio y estima, y muy agradables a la vista, porque adornaban con su hermosura el castillo, y con una letra todos, que decía de esta suerte:
La verdadera nobleza
está en seguir la virtud:
si acompaña rectitud,
gana renombre de alteza.
En el cuarto y último lienzo del castillo había otros ocho pendones de brocado, cordones y flecos de oro, sembrados de medias lunas de plata, que parecían espejos mirándolas de lejos, según relumbraban, y cada uno tenía esta letra:
Toque la famosa trompa,
y todo silencio rompa,
publicando la grandeza