Luego se fueron a entrar todos ocho Zegríes en el castillo por la puerta por donde habían salido, siendo recibidos con la música, y disparando artillería: luego se abrió la puerta de los pendones azules, y salieron ocho caballeros vestidos de damasco azul, sembrados con estrellas de oro, y los penachos azules, llenos de argentería de oro fino. Fueron conocidos estos ocho caballeros, que eran Gomeles.
Diéronseles luego caballos encobertados de librea azul, las telas y penachos azules con adorno. Fuéronse los ocho Gomeles a la tienda del mantenedor, y corrieron con él una lanza, como los pasados, y de los ocho ganaron joya los tres, y dadas a sus damas, se volvieron al castillo.
Entrados estos, salieron otros ocho caballeros por la puerta de los pendones de brocado, y ellos vestidos de la misma librea, y con penachos morados, y les fueron dados caballos, cubiertos de lo mismo, e igualmente también corrió cada uno su lanza con el mantenedor, y ganaron los siete joya; y dándolas a sus damas, se volvieron al castillo con la autoridad que los demás. Eran estos bravos caballeros Venegas, y muy estimados en Granada.
Por la última puerta de los pendoncillos encarnados, salieron ocho caballeros con libreas encarnadas del mismo brocado, y con riquísimos penachos encarnados, cuajados de toda argentería. Los caballos que les dieron estaban encobertados del mismo brocado. Estos caballeros eran Mazas, y cada uno de ellos corrió una lanza, y todos ganaron joya: todos se holgaron de que salieran con ganancia y en particular el rey, porque estaba muy bien con aquel linaje.
Repartidas las joyas a sus damas con gran contento, y al son de la música, y recibiéndolos con la artillería, se entraron en el castillo.
Luego se oyó mucho ruido de músicas diferentes y parando todas sonaron chirimías, trompetas y cajas, que apriesa tocaban un rebato; y oyéndolo, salieron los treinta y dos caballeros en sus caballos, con lanzas y adargas, y juntos trabaron una vistosa y agradable escaramuza, y siendo acabada, tomaron cañas, y repartidos en cuatro cuadrillas comenzaron a jugar con mucha destreza; el cual juego siendo acabado, hicieron un caracol extremadamente, y con una carrera en pareja que dio cada cuadrilla, se salieron de la plaza.
También se salió el castillo disparando mucha artillería, y diferente música. Y todos decían, que si la galera había entrado vistosa y costosa, que el castillo no era de menos estima y gusto.
Los que estaban con el rey alababan la galera, y otros el castillo, y uno de los Zegríes dijo:
—Juro por Mahoma, que tengo gran contento, porque los Zegríes y Gomeles han sacado tal invención, que puede competir con la de los Abencerrajes; y a no haber salido tal el castillo, estuvieran muy desvanecidos: pero bien entenderán que los Zegríes y Gomeles son buenos caballeros, y tienen partes tan subidas de punto como ellos.
Un caballero de los Abencerrajes, que allí junto del rey estaba, respondió: