Aquí yace Albayaldos,
de cuya fama el suelo estaba lleno,
más fuerte que Reynaldos,
ni el Conde Palatino, aunque fue bueno.
Matole el hado ajeno
de su famosa vida,
envidia conocida
de aquel famoso Marte,
que pudo tan sin arte
ponerle el hierro duro,
Aquí yace Albayaldos,
de cuya fama el suelo estaba lleno,
más fuerte que Reynaldos,
ni el Conde Palatino, aunque fue bueno.
Matole el hado ajeno
de su famosa vida,
envidia conocida
de aquel famoso Marte,
que pudo tan sin arte
ponerle el hierro duro,