por vivir en su cielo más seguro.

Este epitafio puso Muza en el pino sobre la sepultura del convertido Albayaldos, y derramando lágrimas tomó la fuerte jacerina, casco, bonete y plumas, todas llenas de argentería, y la fina adarga hecha en Fez, y haciendo en todo con el alfanje y trozo de lanza enmedio un trofeo, le colgó en una rama del pino, y encima este letrero:

Es el trofeo pendiente

del ramo de aqueste pino,

de Albayaldos Sarracino,

de moros el más valiente

del estado granadino.

Si aquí Alejandro llegara

a este sepulcro, llorara

con más envidia y más fuego,