Mi luz no se oscurece,
antes esclarece el día,
y este me causa alegría,
porque mi gloria más crece.
Debajo de estas letras había un gran lucero también de oro, con los rayos muy grandes; y cuando le daba el sol resplandecía de manera, que privaba de la vista a quien lo miraba.
Muy bien mostraba este caballero vivir contento y alegre, según lo daban a entender las colores de su librea y blasón, y señal de su adarga.
Venían ambos platicando, y caminando de priesa. Muza los estuvo mirando por si acaso los pudiera conocer; mas no pudo conocerlos hasta que estuvieron cerca: entonces fueron conocidos, que el de color amarillo era Reduán, y vestía de aquesta suerte, porque Lindaraja, Abencerraje, le desamaba: el otro caballero de lo rojo y verde era el animoso Gazul, y vestía de aquesta manera, porque Lindaraja le amaba; y los dos venían desafiados sobre quién había de quedar con la hermosa dama.
Maravillose Muza de verlos, y ellos de ver a él con aquel caballo de las riendas y sin ningún escudero que le acompañase; y en llegando los unos a los otros se saludaron, según su costumbre, y después el que primero habló fue Muza, diciendo:
—Por Mahoma juro, que me espanto en veros ir a los dos por este apartado camino, y sospecho que vuestra venida no es sin causa, y recibiré gran placer si me dais cuenta de ella.
Reduán respondió: