Abencerrajes levanten
hoy sus plumas hasta el cielo,
pues las famas en el suelo
con la fortuna combaten.
De esta forma entró el granadino Muza muy gallardo y bizarro con toda su cuadrilla, que eran treinta Abencerrajes, todos caballeros de mucho valor. En entrando hicieron todos un concertado caracol, escaramuceando unos con otros, y al cabo se pusieron cada uno en su puesto.
Luego el bando de los Zegríes entró muy gallardo, y no menos vistoso que los Abencerrajes: su librea era verde y morada, cuarteada de color de hojaldre muy vistosa.
Venían en yeguas bayas muy ligeras: los pendones de las lanzas eran verdes y morados; y si los Abencerrajes hicieron buena entrada y caracol vistoso, no la hicieron menos los bravos Zegríes. Traían por divisa en las adargas unos alfanjes sangrientos con una letra que decía así:
Alá no quiere que al cielo
hoy suba ninguna pluma,
sino que se hunda y suma