En esto llegó Muza, y preguntando si estaba allí el rey su hermano, le fue dicho que sí; y apeándose del caballo entró en la mezquita, donde vio al rey acompañado de Zegríes y Gomeles; y haciéndole el acatamiento que de antes solía, le dijo así:
—No careces de culpa, permitiendo una maldad y traición tan grande como la que se ha usado con el más noble y leal linaje de todo el reino. Y mirad lo que se ha seguido de su muerte; alboroto de toda la ciudad, muerte de muchos, pérdida de tu reino; y lo fuera de tu vida, si no te hubieras retirado aquí. Los reyes que han de gobernar en paz, sosiego y tranquilidad a sus vasallos, ¿son esos los alborotadores, y privadores de la paz? Merecido y justo castigo es, que sean desposeídos de sus reinos, y aun de las vidas. Si a caballeros leales que sirven bien das tal pago, ¿quién esperas que te sirva? Si se te había ofendido, que no creo tal, siguieras la causa por justicia, y no con violencia. ¿Qué demonio te insistió a hacer tal matanza? ¿Qué causa te movió?
—Hermano —dijo el rey—, ya que me has preguntado la causa de mi determinada ira, yo te la diré en presencia de los oyentes: Sabrás, que los caballeros Abencerrajes tenían determinado matarme, y alzarse con el reino; y sin esto Albín Hamete Abencerraje adulteraba con la reina mi mujer, pues de todo tengo bastante y probada verificación: ¿parécete que aceleré en el caso?
Admirado Muza, le respondió:
—No tengo yo a la reina en tal opinión, ni lo creo, ni tengo a los Abencerrajes por caballeros que tal traición ordenaran, porque son ejemplo de lealtad.
—Pues si no lo crees —dijo el rey—, pregúntalo a Hamete Zegrí, y a Mahandín y a Mahandón que están presentes, que ellos te dirán como testigos de vista.
Y los falsos refirieron a Muza lo que al rey habían dicho, lo cual no creyó, porque conocía que la reina era muy honesta y virtuosa, y así les dijo:
—Yo no puedo persuadirme a que eso sea así, ni creo que habrá caballero que lo sustente, porque es cierto que ha de quedar por infame y fementido.
—Pues nosotros, dijo Mahandón, lo sustentaremos contra cualesquier caballeros que lo quisieren contradecir.
Y enojado Muza, dijo: