Vista la crueldad del tirano rey, la lastimada madre, bramando como leona, acometió a su hermano por quitarle la daga para matarle; pero el rey se defendió, y visto que no podía defenderse de ella, porque le pedía sus hijos, con diabólica furia la dio dos puñaladas en el delicado pecho, de las cuales cayó muerta con sus hijos; y dijo el rey:
—Allá irás con tu marido, pues tanto le amas, que tan traidora eres como él.
Y luego mandó que enterrasen aquellos cuerpos en la sepultura de los reyes, lo cual se hizo admirándose de aquel acaecimiento.
Los caballeros Venegas, sabiendo el caso atroz que el rey había cometido, salieron del Alhambra, y se fueron a la ciudad, y contaron el caso a otros caballeros; y así se supo por toda Granada aquella gran crueldad del rey.
Muchos determinaron de matarle, y más sabiendo la injusta prisión de la reina; mas vivía el rey con tal cuidado y guarda, que no tuvieron lugar de ejecutar su deseo; porque la puerta del Alhambra la guardaban mil caballeros, y de noche se cerraba bien, y por los muros y baluartes había puestas muchas postas y centinelas, guardando todas las entradas.
La gente del rey Mulahacén guardaba lo que le tocaba, que era la plaza de los Aljibes y la torre de la Campana, y las torres cercanas a ella, y sus baluartes y barbacanas.
Finalmente, lo mejor del Alhambra tenía Mulahacén: el rey Chico tenía la casa real antigua, y cuarto de los Leones y Torres de Comares, y miradores del bosque a la parte del Darro y Albaicín.
Aunque las guardas y gente de ambas partes estaban separadas y apartadas, y cada cual seguía la parte de su rey, jamás entre ellos había discordias por mandado de los reyes y ruegos de Muza.
Y aunque había dos reyes, la gente más principal seguía al rey viejo, como eran Alabeces, Abencerrajes, Gazules, Almoradís, Langetes, Atarfes, Azarques, Alarifes y todo el común ciudadano, respecto de estar bien con los caballeros Abencerrajes y sus valedores.
Al rey Chico seguían Zegríes, Gomeles, Mazas, Alabeces, Bencerrajes, Almoradís, Almohades, y otros muchos linajes y caballeros de Granada, aunque después de la prisión de la reina se habían pasado al rey viejo los Almoradís, Almohades y Venegas.