D. Manuel Ponce llevaba en su escudo el león de sus armas en campo blanco, y león dorado: no quiso aquel día poner las barras de Aragón. El león tenía entre las uñas un moro que estaba despedazando, y una letra que decía de esta suerte:
Merece más dura muerte
quien va contra la verdad,
y aun es poca crueldad
que un león le dé la muerte.
El pendoncillo, que era azul, llevaba un león de oro.
D. Alonso de Aguilar no quiso aquel día poner ningún cuartel de sus armas, por ser muy conocidas: puso en su escudo un águila dorada en campo rojo, las alas abiertas como que volaba al cielo, y en las fuertes uñas llevaba una cabeza de un moro bañada en sangre, que de las heridas de las uñas le salía. Esta divisa del águila puso D. Alonso a memoria de su nombre. Llevaba una letra, que decía de esta suerte:
La subiré hasta el cielo,
porque dé mayor caída,
por la maldad conocida