De la villa de Mula, Jerez de Ávila y Gitar, Leyvas, Correllas, Mazas, Melgarez.
De Lorca salieron Moratas, Portales, Cozorlas, Pérez de Tudela, Mutados, Quiñoneros, Pineros, Falconetes, Mateos, Rendones, Marcelas, Burgos, Alcázares, Romanes.
Finalmente de estos lugares referidos, Murcia, Lorca y Mula, salieron todos estos caballeros hijosdalgo en servicio del rey D. Fernando contra los moros del reino de Granada, y otros muchos que no se refieren por evitar prolijidad; los cuales mostraron bien el valor de sus personas en todas las ocasiones que se ofrecieron.
En Lorca dejó el rey en Santa María una custodia de oro, y una cruz de cristal, guarnecida de oro fino.
Pues habiendo puesto el rey toda su gente en muy buena orden, se partió a Vera, en la cual estaba por alcaide un valiente moro, hijo del valiente Alabez que murió preso en Lorca. Llamábase también Alabez, no menos valiente que el otro; el cual como supo la venida del rey D. Fernando, luego se dispuso a entregarle la ciudad y fuerza, porque estaba tratado por cartas.
Y así llegando el rey a una fuente que llaman del Pulpí, salió el alcaide Alabez a recibirle, y le entregó las llaves de la ciudad de Vera y de su fuerza. El rey entró en la ciudad, y se apoderó de ella, y puso otro alcaide, y a Alabez hizo muchas mercedes.
No había sino seis días que estaba en Vera el rey, cuando se le entregaron los lugares siguientes: Vera, Antas, Lorin, Sorbas, Teresa, Cabrera, Sotena, Cricantocia, Las Cuevas, Portilla, Overa, Zurgena, Huércal, Vélez el Blanco, Turbe, Mojácar, Uleila del Campo, Cuerbro, Tabernas, Ynox, Albreas, el Box, Santo Perar, Huéscar, Cijola, Pataloba, Finis, Albanabez, Inmeytin, Ventiagla, Vélez el Rubio, Tirieza, Xiquena, Purchena, Cúllar, Benamantel, Castilleja, Orce, Galera, Utreza, Armuña, Bayarque, Sierto, Filabres, Vacares, Durca; y sin estos otros muchos lugares del río de Almanzor.
Los tres Alabeces suplicaron al Católico rey que los mandase bautizar; conviene a saber: Alabez, alcaide de Vera; Alabez, alcaide de Vélez el Rubio, y Alabez, alcaide de Vélez el Blanco.
El rey se holgó mucho de ello, y por ser principales caballeros mandó que los bautizase el Obispo de Plasencia; y del alcaide de Vera fue padrino D. Juan Chacón, adelantado de Murcia, y del alcaide de Vélez el Rubio lo fue un principal caballero llamado D. Juan de Ávalos, hombre de grande valor, y muy estimado del rey por su grande bondad. Este Ávalos fue alcaide de la villa de Cuéllar, y él y otros caballeros naturales de la villa de Mula, llamados Pérez de Hita, pelearon con los moros de Baza, que cercaron la villa de Cuéllar tan bravamente, que jamás se vio en tan pocos cristianos tan brava resistencia; y al fin los moros no la tomaron por ser tan bien defendida.
Esta batalla escribe Hernando del Pulgar, cronista del rey D. Fernando.