otras tantas se perdía.
El otro es Generalife,
huerta que par no tenía;
el otro Torres-Bermejas,
castillo de gran valía.
Allí habló el rey D. Juan,
bien oiréis lo que decía:
Si tú quisieses, Granada,
contigo me casaría;
darete en arras y dote
otras tantas se perdía.
El otro es Generalife,
huerta que par no tenía;
el otro Torres-Bermejas,
castillo de gran valía.
Allí habló el rey D. Juan,
bien oiréis lo que decía:
Si tú quisieses, Granada,
contigo me casaría;
darete en arras y dote