El paje fue muy contento, y en llegando a Fátima le dijo todo lo que con el valiente Muza había pasado, que no fue poca alegría para Fátima.

Pues el alba no había bien rompido, cuando Muza ya estaba aderezado de todo punto para salir al campo, y dando de ello aviso al rey, se levantó y mandó que tocasen las trompetas y clarines, al son de los cuales se juntaron muchos caballeros, sabiendo ya la ocasión de ello.

El rey se aderezó aquel día muy galán: llevaba una marlota de tela de oro, tan rica, que no tenía precio, con tantas perlas y piedras de valor, que muy pocos reyes las pudieran tener tales.

Mandó el rey que saliesen doscientos caballeros muy bien alistados, para pelear por la seguridad de su hermano Muza.

Aún no eran los rayos del sol bien tendidos, cuando el rey Chico y su caballería salió por la puerta de Biealmazón, llevando a su lado a Muza, y con él los caballeros: iban tan gallardos que era muy de ver. No menos parecer y gallardía llevaban los demás caballeros de pelea, y parecían tan bien con sus adargas blancas, lanzas y pendoncillos, con tantas divisas y cifras en ellos, que era maravilla.

Iba por capitán de la gente de guerra Mahoma Alabez, gallardo y valiente caballero, y muy galán y enamorado de una dama llamada Cobaida. Llevaba este valiente moro un listón morado en su adarga, y en él por divisa una corona de oro, y una letra que decía: De mi sangre, dando a entender, que venía de aquel valeroso rey Almohabez, que murió a manos del infante D. Sancho; y la misma divisa llevaba el gallardo moro en su pendoncillo.

Así salieron estas dos cuadrillas, y anduvieron hasta donde estaba el belicoso maestre con sus cincuenta caballeros aguardando, no menos aderezados que la contraria parte. Luego como llegó el rey tocaron sus clarines, y respondieron las trompetas del maestre.

Después de haberse mirado los unos a los otros, el valeroso Muza no veía la hora de verse con el maestre, y pidiendo licencia a su hermano el rey, salió con hermoso donaire y gallardía, mostrando en su aspecto el valor y esfuerzo que tenía.

Llevaba el bravo moro su cuerpo bien guarnecido; sobre un jubón de armar una muy fina cota que llaman jacerina, y encima un peto fuerte, forrado en terciopelo verde; sobre ella una rica marlota del mismo terciopelo, labrado con oro, y por ella sembradas muchas DD de oro, hechas en arábigo. Esta letra llevaba el moro por ser principio del nombre de Daraja, a quien él tanto amaba.

El bonete era verde con ramos de oro labrado, y lazadas con las mismas DD. Llevaba una adarga hecha en Fez, y atravesado por ella un listón verde, y en el medio una cifra; y era una mano de una doncella, que apretaba con ella un corazón, del que salían gotas de sangre, con una letra que decía: Más merece. Iba tan gallardo el valiente Muza, que cualquiera que le miraba quedaba aficionado a las galas.