Una de las visitas que el viajero no debe dispensarse en Rio Janeiro, es la del establecimiento de locos que está situado frente por frente del paseo de Bota-fogo y á orillas del mar.

Un majestuoso edificio de nueva planta, que podemos muy bien llamar palacio, de formas elegantes, de sencilla, pero gallarda apariencia, de solidez y extension, se levanta al lado del mar en el lindo sitio de Bota-fogo, y sirve para hospital de dementes.

La primera observacion que me ocurrió, fué la de notar que careciendo el emperador del Brasil de un palacio, pues los dos que tiene con ese nombre no son mas que casas, es un gran pensamiento el de alojar á los locos en una soberbia morada.

Ignoro si los brasileños han advertido el contraste, en cuanto á mí, yo lo aprobé con toda mi alma, felicitándome de ver mejor alojados á los locos que al emperador; ¡ojalá sucediese lo mismo en todos los paises del mundo! los enfermos, los desgraciados, los dementes, necesitan indudablemente mas que los monarcas, las comodidades, el aseo, el aire sano, las grandes habitaciones: y en fin, yo entiendo que la desgracia es mas digna de un palacio, que todas las grandezas humanas.

El establecimiento de locos de Rio Janeiro está á la altura de una casa de la misma índole de Europa: grande, espacioso, bien situado, con excelente policía interior: cosa rarísima en el Brasil: con buen sistema higiénico, con hábiles profesores, con muy buena asistencia.

Los hospitales están tan bien regularmente comprendidos en el Brasil: en la capital existe uno bastante bueno, y se halla situado en un edificio de mas categoría é importancia que el palacio del emperador: es el único edificio un poco monumental que hay en todo el Brasil; se llama Hospicio de Pedro II.

La instruccion pública comienza ahora á insinuarse; siendo como son esclavos los infelices que constituyen la mayor parte de la poblacion del imperio, están condenados á vivir como autómatas.

Los gobiernos tienen buen cuidado de no sacar al negro de su embrutecimiento, porque temen que con la instruccion aprendan que son libres y hermanos de sus opresores.

Faltan libros, bibliotecas, museos, vida intelectual en una
palabra.

La mas elegante morada del emperador está situada en Petrópolis,
especie de sitio real, á siete leguas de Rio Janeiro[35].