¡Error! ¡error grosero! la raza anglo-sajona que puebla el Norte de América, no tiene analogía ni remota con la indefinible y degenerada latino-portuguesa que habita el Brasil.
Los dos pueblos son diferentes en todo: en energía, en orígen, en religion, en leyes, en costumbres: la actividad de los norte-americanos solo puede compararse, en lo grande, con la característica pereza de los brasileños: se diferencian en todo, absolutamente en todo: hasta los climas son opuestos.
El Brasil no ensanchará nunca sus fronteras, nunca; si hasta hoy han podido sus diplomáticos ejercer alguna influencia en las repúblicas de la Plata, débelo exclusivamente al lamentable estado de constante perturbacion de sus gobiernos, á la anarquía completa que allí ha reinado hasta hoy.
Si la Confederacion argentina se organiza bajo bases sólidas de órden y progreso: si el Paraguay conserva su tranquilidad, el Brasil no ejercerá influencia alguna: sus consejos servirán solo para los brasileños: se encontrará rechazado, no lo dude un momento; si hoy es oido en Montevideo, mañana será desdeñado; ese mañana es el siguiente al en que se organicen gobiernos libres y estables.
La vida en Rio Janeiro, mas cara que en ninguna capital de Europa, es muy poco agradable. El espíritu de sociabilidad, léjos de irse desarrollando, no parece sino que se recoje: faltan las reuniones, los bailes, los clubs, las recepciones, todos los medios, en fin, que se conocen en Europa para verse, conocerse, hablar, discutir.
El extranjero que llega al Brasil tiene la seguridad de no ser presentado ni recibido en parte alguna: cada uno vive en su casa: esta circunstancia, unida á la de su clima, hace que todos los diplomáticos deseen abandonar el Brasil al poco tiempo de haber llegado.
Faltan las bibliotecas, los museos, los monumentos, las Academias, todos los templos del arte y del pensamiento humano: la vida espiritual, la vida literaria no existe.
En cambio, tiene la América el mismo apego que la Europa al dinero, tiene la molicie de sus vicios, con mayor intensidad; y al lado de su suelo espléndido, de su enérgica y lozana vegetacion, distínguese por su debilidad moral, su esterilidad inteligente; sí, porque sobrepujando como sobrepuja á la Europa en corrupcion y decadencia moral, está doscientos años mas atras que la Europa en el noble camino del saber: esa es la América, la vírgen, lozana y esplendente América.
Cuando haya recibido la educacion literaria de la Europa, cuando se halle cruzada de líneas férreas, cuando llegue el venturoso dia de la abolicion de ese gran crímen social que se llama esclavitud; entónces, que no ahora, será la América un gran pais.
Hoy está trabajado por la sed del oro; carece de comunicaciones, y está en la infancia del saber, porque como nueva que es en la vida pública de las naciones, necesita estudiar y crearse una historia y una literatura.