Buques de todos los paises cargan constantemente en sus puertos el citado artículo: el año de 1855, la provincia de Rio Janeiro sola exportó diez millones de arrobas de café: esta fabulosa cantidad la recoje con una regular cosecha sola la provincia de Rio: los diez millones de arrobas de café importaron treinta millones de duros, pues cada arroba se vende á 50 reales.

El mercado principal que tiene el Brasil para dar salida á su café, es el de los Estados-Unidos de América, donde se vende mas de la mitad de lo que se recolecta.

Los ferrocarriles que están en construccion acrecerán inmensamente tan luego como estén terminados la riqueza pública del Brasil, pues entónces será fácil y barato el trasporte del café desde las provincias del interior á los puertos del Brasil, trasporte que hoy se hace por medio de caballerías, con grandes dispendios y con el empleo necesario de mucho tiempo, porque ademas de ser grandes las distancias, faltan caminos.

El azúcar es otro ramo de riqueza, pero no promete grande porvenir, pues su condicion, inferior en mucho á la de la isla de Cuba y otros puntos de América, la mantiene en un estado de depreciacion continua.

Lo que constituye y forma la riqueza de un pueblo, lo que dota á un pais de porvenir, ademas de los elementos naturales, es su poblacion, y esto es lo que principalmente falta al imperio de Don Pedro II.

Sus viciosas leyes de colonizacion, su clima, los pocos atractivos que ofrece al europeo, la falta de garantías con que asegurar el cumplimiento de las promesas que se hacen por medio de sus agentes á los europeos que desean emigrar, son causas poderosas que retraen al europeo que desea emigrar al Brasil, cuyo pais, con un territorio inmenso, mayor que el de la Europa entera, cuenta hoy dia siete millones no completos de habitantes, de los cuales dos son de negros.

Terminadas sus vias férreas, y aumentada su poblacion, el Brasil
tendrá un riquísimo porvenir.

Hay en el Brasil el partido constitucional partidario del
Imperio, y el bando republicano.

Como es un pueblo nuevo, que acaba de entrar en la vida pública de las naciones, tiene alguna sinceridad política que sirve para que se practiquen en parte las formas representativas de su vida constitucional, único modo de que el Imperio subsista. La política que sigue en el exterior no tiene nada de constitucional; pretende imitar al mal llamado gobierno libre de los Estados-Unidos, y siguiendo sus huellas, hace, en la América del sur, lo que la república de Washington en el Norte; predomina en los estados vecinos, influye en su política y tiende al engrandecimiento continuo, aunque para ello sea preciso quebrantar leyes y atacar la independencia de los pueblos.

Esta es la política del Brasil con los gobiernos de Montevideo, Buenos-Aires y el Paraguay: aduladores torpes han hecho creer á los gobiernos de Don Pedro II que el Brasil podia y debia seguir la conducta de los Estados-Unidos; que debia hacer en el Sur lo que ellos práctican en el Norte, y que siendo los dos pueblos mas fuertes de la América nada mas natural que marchar por el mismo camino.