En otra plaza grande tambien, hay un jardin público, adonde acuden músicas militares los dias festivos: hay profusion de árboles y plantas tropicales, y está regularmente dispuesto, aunque falta gusto y órden.

El jardin botánico, llamado así poco modestamente, está fuera de la ciudad y á una distancia de tres cuartos de legua. El descuido mas completo y la negligencia mas desdeñosa, convencen al que le visita del poco interes que sin duda inspira á los brasileños.

Y en verdad que es una lástima, pues aparte de las dos magníficas colecciones de soberbios plátanos que le adornan, contiene una gran riqueza de plantas escojidas y muy estimadas, que brotan espontáneamente, quizá á despecho de los que cuidan el jardin. Tiene ademas una decoracion natural admirable; le circuyen como un precioso marco lienzos de pintorescas montañas, de muchos y graciosos contornos, de variedad de formas y colores.

Los paseos de Rio Janeiro, completamente innecesarios, pues los habitantes del pais no acostumbran pasear, son regulares, distinguiéndose entre todos el de Botafogo, situado á la orilla del mar, con árboles, fuentes, y paseo de carruajes. Es bastante bueno y muy poco concurrido. El emperador pasea todos los domingos en carruaje cruzando siempre el de Botafogo en toda su extension.

Los paseos del Acueducto, y del Corcovado, son muy pintorescos, en especial el último, que termina en la cresta de una alta montaña inclinada, de donde toma el nombre. Puede subirse á caballo hasta la misma cima, desde la que se alcanza un asombroso golpe de vista: el mar inmenso, las pintorescas montañas y la ciudad, se ofrecen en majestuoso conjunto al observador. Otro promontorio que embellece la Bahia es el llamado Pan de azúcar, designado así por su forma.

Una de las mejoras de que disfruta Rio Janeiro hace ya bastantes años, es la del alumbrado de gas, con el cual están profusamente iluminadas sus principales calles y plazas. Tambien los carruajes de plaza son muy buenos y existen en grande número; los alquilan á precios fabulosamente caros. Cuéntanse diferentes líneas de ómnibus que hacen el servicio entre la ciudad y los arrabales: yo me detengo á hacer mencion de esto, porque es un adelanto en una ciudad tan alejada del movimiento europeo.

Los hoteles son regulares en general, contándose dos buenos. Los tres mejores que hay dentro de la ciudad son el de Pfaroux, el de las cuatro Naciones, y el de Europa. Fuera de la ciudad, y en el camino de Botafogo, hay dos ingleses y uno frances: el mejor de todos, tanto de los de la ciudad, como de los de fuera, es el Hôtel des Étrangers en la plaza de Catette.

Es una gran casa, de moderna y elegante construccion, sólida, con anchas y magníficas habitaciones: un gran jardin al pié del mar, vistas admirables, comodidades muchas. El hotel todo está alumbrado por el gas: tiene baños, billares, y grande capacidad: en el Hotel de los Extranjeros, viven la mayor parte de los individuos del Cuerpo Diplomático extranjero.

Hay otros diferentes hoteles en el interior de la ciudad, poco apetecibles ciertamente, pero buenos para las gentes del pais. Hay tambien en Rio Janeiro dos ó tres cafés donde sirven helados todo el año; la nieve la reciben de los Estados Unidos: y ahora hablarémos un poco de los elementos del pais.

La riqueza del Brasil la constituyen el azúcar y el café: el café sobre todo es su principal ramo de riqueza.