Esperemos que esa enfermedad desaparezca; yo así lo espero, y así lo quisiera, pues un pueblo tan grande y tan sabiamente gobernado, necesita para conservarse, creer en Dios, dispensador de todo bien, y Padre de todos los pueblos.

Y aquí termina mi capítulo sobre la Suiza, pueblo de mi predileccion y en cuya prosperidad tanto me intereso. ¡Dios vele por la independencia de su suelo!

#INGLATERRA#.

La impresion que el viajero recibe dirijiéndose á Lóndres desde
Paris, como yo lo hice, es triste, verdaderamente triste.

La bulliciosa alegría que rebosa por todas partes en la animada capital de Francia, contrasta de un modo singular con la fria y reservada gravedad de Lóndres. En el momento de llegar á Calais ó Boulogne, comienzan á divisarse las nebulosas costas de Albion.

La travesía de Paris á Lóndres, que se verifica en el brevísimo término de doce horas, es agradable y fácil. Al reflexionar sobre la corta distancia que separa ámbas naciones, parece mentira que se encuentren tan marcadas y profundas diferencias: nada mas cierto sin embargo: las doce horas de distancia, significan otra religion, otra lengua, otras costumbres, otro carácter, otras leyes, otra familia, otra manera de vivir.

Para el que ama el estudio y procura recoger con cuidado las observaciones que la vida de un pueblo ofrece, es sumamente útil el viaje á Inglaterra.

El pueblo ingles solo tiene en el continente apologistas ó detractores: unos condenan su civilizacion, otros la encomian y preconizan, sin que acierten á formular un juicio imparcial que condene lo malo y aplauda lo que sea bueno.

Yo no abrigo la pretension de juzgar con entera exactitud la Inglaterra: ni la índole de este libro se acomoda á un detenido estudio de su civilizacion, ni he vivido bastante tiempo en su seno para poderla apreciar con pleno conocimiento de causa.

A pesar de todo, y sin contar para nada con las opiniones emitidas hasta hoy sobre Inglaterra; prescindiendo de toda prevencion, y limitándome á exponer en un breve capítulo las observaciones que yo he tenido lugar de hacer, expondré mi juicio sobre la Inglaterra con la misma imparcialidad que he usado al ocuparme de las demas naciones que conozco. Ni emplearé calificaciones duras ni emitiré elogios apasionados; contaré lo que he visto y nada mas.