La gran plaza de Verona es muy notable por contener todavía dentro de su recinto un soberbio coliseo, construido por los Romanos: se conserva casi completo, con sus anfiteatros: hoy en vez de las luchas, se ejecutan comedias durante el dia.
Hay tambien en Verona, considerada como monumental, un arco romano, de triunfo, que sirvió para la entrada de un emperador: en la calle en que está este arco se conservan todavía los listones de baldosas de la via que conducia á Roma, para cuya ciudad, á pesar de tan grande distancia, habia como desde todas excelentes caminos.
Ví tambien, porque con interes lo busqué, una piedra que queda ya solamente de la tumba de Julieta, la apasionada de Romeo.
El rio Adige rodea casi toda la ciudad. Hay por de contado, pues están allí los austríacos, murallas, fosos, cañones, fortificaciones.
Al lado del camino de hierro, se encuentra el Campo Santo.
Hay siempre en Verona, como punto céntrico entre Milan y
Venecia, 30 á 40,000 tudescos.
Despues de Verona se pasa por Vicenza, ciudad de treinta mil habitantes: un poco ántes de llegar, y situados sobre una elevacion, se ven los restos de los castillos mismos que habitaron los célebres Montecchi y Capuleti. Vicenza tiene, como es indispensable en Italia, muchas iglesias; aunque no ví la ciudad, conté al pasar mas de treinta torres, entre las que descuella una altísima.
La campiña, desde Milan hasta cerca de Venecia, es soberbia y admirable: el cielo azul, sereno, bellísimo; el aspecto de las ciudades que salen al paso, encantador.
Despues de Vicenza sigue Padua, con cincuenta mil habitantes, un crecidísimo número de iglesias, buenos y muchos edificios: entre los templos descuella el titular de San Antonio de Padua, donde se conservan reliquias del mismo.
Despues de Padua, se llega á la mágica Venecia, donde entré á las ocho de la noche. Momentos ántes de penetrar en la encantada ciudad, se cruza, en el ferrocarril por supuesto, un soberbio puente de piedra de media legua de largo, compuesto de 222 ojos, obra que costó veinte millones de reales: se llama puente de San Segundo. Le han construido para que el camino de hierro pudiera llegar hasta dentro de Venecia, como llega, pues el embarcadero está á la entrada del gran canal.