No dejo correr mi entusiasmo porque deseo que el lector se emocione por sí mismo con la sola descripcion.
¿Qué puede decirse de una iglesia que tiene paredes, techo y pavimento, sembrado de preciosos mosáicos en mármol? ¿Qué puede decirse de los ilustres venecianos que comprendieron y ejecutaron obra tan magna?
El altar mayor, sencillísimo y elegante, se compone de cuatro columnas de pórfido, robadas á Santa Sofía de Constantinopla: las cuatro asombrosas columnas están coronadas de una cúpula de pórfido tambien: todas las puertas del templo son de bronce, incrustadas de estatuas, diríase es el templo de Salomon. El oratorio de la cruz, que segun se entra está á la izquierda, en el centro de la iglesia, fué traido tambien de Constantinopla; la cupulita elegante que le cubre, es de ágata, de pórfido, de oro, no hay mármol, allí seria vulgar, comun; cuatro columnitas esbeltas de pórfido de brillantes colores, un Cristo divino.
Tiene el templo dos órganos, un soberbio coro lleno de portentosos mosáicos, abundancia de estatuaria, canónigos con traje de obispos, millares de columnas de mármoles, y jaspes los mas preciosos.
La basílica cuenta con cinco cúpulas vestidas de mosáicos: la puerta de la sacristía, toda de bronce con el retrato del Ticiano, todas esas maravillas reunidas y otras muchas de que no hago mencion, porque de todo no puedo acordarme y porque mis apuntes, tomados en la misma iglesia, son cortos, forman el interior de San Márcos.
En cuanto al exterior, no tiene nada que no sea tambien prodigioso. Encima de la puerta principal de la iglesia, por la parte de fuera, hay tres enormes caballos de bronce traidos de Aténas: sirvieron en Roma para adornar un arco el dia de la entrada de Neron. Napoleon se los llevó á Paris, despues han sido devueltos y colocados de nuevo donde están. Delante de la iglesia, se levantan tres altísimas astas de cedro donde se izaban las banderas de la república … ahora el pabellón austríaco.
En la piazzetta de San Márcos, tocando con la Plaza y dando el frente al Gran Canal, dos gigantes columnas de granito, traidas de Alejandría, coronadas la una por una estatua de San Teodoro, primer patron de Venecia, la otra por un leon, símbolo de la fuerza: son de una sola pieza, admirables.
La fachada de San Márcos, que da frente al reloj llamado de los leones, porque hay dos de mármol, tiene en la pared, entre millares de mosáicos, un adorno persa, quizá el único en Europa; representa Ceres, en un carro tirado por dos leones.
Todas las fachadas de la basílica, sin contar la principal con sus pórticos elegantes, sus estatuas á centenares, su exquisito gusto, su fisonomía admirable y nueva, su lujo arquitectural, son obras maestras, son museos.
Volviendo al Palacio Ducal donde tantos portentos se esconden, nadie salga de su recinto sin ver el museo de escultura que hay en uno de sus infinitos salones.