Esta circunstancia, muy atendible para mí, que busco en un pueblo sus antecedentes y su pasado, unida á la de su cansada monotonía de un todo igual, me hicieron abandonar Turin á los pocos dias de mi llegada.
Esto mismo creo sucederá á todos los extranjeros que como yo vayan con el único objeto de visitarle.
El sistema de comunicaciones, desde que el Piamonte ha entrado de buena fe en la senda de un pueblo constitucional, que marcha sin obstáculos á su desenvolvimiento y progreso, ha recibido un impulso importantísimo, que ayudando á su presente enriquece ya el porvenir, porque sabido es que las comunicaciones son hoy una segura fuente de progreso y riqueza.
Parten de Turin diferentes líneas férreas bien construidas y llenas de vida y animacion.
Por todos los sitios que recorren van repartiendo vida y movimiento, aproximan los pueblos á la capital; cambian ventajosamente, y con utilidad general, todos los productos; promueven las obras de utilidad y de recreo por donde pasan, y aumentan en una palabra la riqueza pública, como sucede en todos los paises que cuentan buenas comunicaciones.
De Turin hay caminos de hierro á Novara, Génova, Alejandría y
Suse, al mismo pié de los Alpes.
Las líneas todas son muy importantes, en especial las de Novara y Génova: los carruajes son buenos, excelente nivelacion, movimiento y servicio.
El camino de hierro de Turin á Suse, línea de unas catorce leguas españolas, habla muy alto en pro del Piamonte. La línea, importante bajo todos aspectos, marcha por el lado de los Alpes, y en direccion á la Saboya, venciendo grandes obstáculos materiales, como son las faldas de esos tremendos montes que rodean Turin.
Esta fué la que yo escojí para regresar á Suiza.
Salí de Turin á las tres de la tarde: á las cuatro y media llegamos á Suse, tocando materialmente con el Monte Cenis, y por consiguiente con inmensas alturas que subir.