Las obras del Fénix de los ingenios españoles, del monstruo de fecundidad Lope de Vega, que en España no poseemos completas, se encuentran en la biblioteca de Viena, ocupando parte de una de sus principales salas y cuidadosamente cuidadas.

La coleccion de manuscritos es riquísima é importante: los hay de muchos escritores latinos, españoles, franceses é italianos: los manuscritos del Taso que la biblioteca de Viena posee son preciosos y de gran valía: el número de manuscritos que enriquece la biblioteca se eleva á 16,000.

Hay ademas en la capital del Austria cinco ó seis bibliotecas, con excelentes empleados á su frente y numerosas y preciadas colecciones de libros. Las academias, ateneos, y demas establecimientos literarios, responden á las necesidades intelectuales del pais.

El Museo de pinturas es tambien notable: la sala italiana contiene cuadros de Andrea del Sarto, Ticiano, Verones, Vinci y otros; que al emperador de Austria le ha sido muy fácil adquirir merced á su dominacion en Milan y Venecia.

La escuela española está dignamente representada en el museo de Viena por Velasquez, Murillo, Zurbaran y Gano, cada uno de los que tiene allí asombrosos lienzos de atrevida inspiracion.

Van-Dyck, Rubens, Rembrandt y otros artistas de gran mérito enriquecen la coleccion de cuadros que allí se ha reunido.

Seis son los teatros que cuenta Viena, en la ciudad y en los arrabales: el principal, situado cerca de la plaza de la Harina, y donde se canta la ópera italiana, vale muy poco, tanto por su escasa significacion artística como por su defectuosa construccion acústica. En los meses de abril, mayo y junio, temporada de la ópera italiana, se oyen en el teatro de Viena buenos cantantes.

La vida en la capital del Austria tiene algo de la vida de una provincia: diríase que todo está allí reglamentado y que á hora fija y de antemano marcada todas las distracciones deben terminar. Los espectáculos comienzan muy pronto; á las diez de la noche todos los teatros y cafés están cerrados, y cada ciudadano se retira á su casa, lo mismo, exactamente lo mismo que en una ciudad de provincia, lo cual no es ciertamente muy agradable.

El mejor paseo de Viena es el llamado del Prater, sitio muy agradable, plantado con muchos árboles y embellecido con la vecindad del Danubio. El Prater es un punto de reunion muy ameno y frecuentado; hay tambien diferentes jardines públicos, bastante buenos.

El teatro en Viena, como en toda la Alemania, se alimenta con traducciones: despues de Lessing, Schiller y Goëthe, que hicieron esfuerzos sobrehumanos para emancipar á su patria del tributo que pagan á las escenas extranjeras, nadie le ha levantado de su postracion: la literatura dramática, propiamente dicha, no existe en Alemania. Aparte de que la censura austríaca corta el vuelo á la imaginacion, falta en Alemania un centro donde haya lo que indispensablemente necesita un teatro para existir: autores, público y actores. En Alemania, merced á sus infinitas divisiones en pequeños reinos y ducados, todo está disperso, como el espíritu nacional, que apénas existe.