Pero en cambio y compensacion suficiente, los estudios filosóficos, el individuo, ya que no la sociedad reunida, trabajan allí mas que en parte alguna del universo. La crítica, el estudio de las ciencias, la filosofía, las averiguaciones científicas, la polémica, el deseo del saber, la investigacion de los secretos del arte, la meditacion y el estudio, toman allí la principal parte de la vida, y de ahí el que los alemanes doten todos los dias el mundo con nuevas obras de ciencia y erudicion. Su clima y su espíritu, su lengua y sus costumbres los señalan como los mas á propósito para investigar, profundizar, descubrir: la filosofía trabaja la Alemania, muchas y variadas escuelas la dividen, grandes y provechosas polémicas la ilustran, discusiones admirables la iluminan. Ellos recojen atentamente el espíritu humano, le analizan y le traducen en libros. ¡Honor á la Alemania pensadora!

Los escritores alemanes, que ántes de publicar obra alguna han estudiado mucho, que reciben una esmerada educacion literaria, que aprenden familiarmente tres ó cuatro lenguas, dedican todos los dias una especial atencion á nuestra rica literatura. Es necesario verlo para juzgar de la grande predileccion que los alemanes tienen por nuestra historia literaria.

Aparte de haber traducido y comentado una y mil veces el portentoso Quijote, del cual casi todos los años publican una nueva edicion: aparte de representar con mucha frecuencia en todos los teatros alemanes comedias de nuestro teatro antiguo, traducen y representan tambien las de nuestro moderno repertorio.

Breton, Hartzenbusch, Vega, Espronceda (en sus poesías y Diablo mundo) son familiares en todos los círculos literarios de la sabia Alemania: el mismo Zorrilla, que nada tiene de poeta dramático, ha visto su Don Juan Tenorio traducido y representado en toda Alemania.

Se publican unas tras otras obras magníficas sobre nuestra historia antigua y moderna, sobre nuestra literatura, sobre nuestra novela: allí se conocen tan bien como en España mismo las obras y biografías de nuestros escritores, las cifras de nuestro movimiento literario, la vida de nuestras academias, el vuelo de nuestro periodismo, nuestra filosofía.

Es admirable; yo tengo un inmenso placer al pagarlos este merecido y justo tributo de gratitud hácia su señalado amor á todo lo que es español.

Ellos, con sus poderosos medios de comunicacion, con su pujante vida de movimiento literario, ponen en circulacion universal nuestras obras, y nos hacen leer en todas partes.

A la España le toca por utilidad y gratitud aplicarse á estudiar y difundir los tesoros literarios de la Alemania, apartándose á todo escape de esa corrupcion y pobreza de la superficialidad francesa, que sin título alguno invade nuestros dominios literarios, extraviando la juventud, pervirtiendo el gusto, y cegando nuestra poderosa facundia original con manantiales de estéril trivialidad, de infecunda superchería.

Concluyo mi corto capítulo de la Alemania, recomendando los excelentes hoteles de Munich, en especial los de la gran calle de Luis: están muy bien comprendidas las necesidades del viajero, y se sirve con excelente complacencia.

Mucho deseo poder escribir muy pronto las impresiones de un viaje por toda la Alemania, nacion la mas estudiosa de Europa.