Las mas concurridas calles de Lisboa son las que rodean la elegante plaza del Comercio.

Portugal ha entrado de buena fe en la senda del gobierno constitucional: el ilustrado y jóven monarca que hoy ocupa el trono, impulsará no lo dudamos el progreso en la nacion lusitana: cuando las provincias se reunan con Lisboa por medio de líneas férreas, cuando la frontera de España se aproxime á Lisboa, cuando una union aduanera bien entendida la asimile á España, la capital de Portugal cobrará mucha importancia y significacion.

Hasta que ese dia llegue, nosotros hacemos votos por la prosperidad de Portugal, nacion cuyo progreso y adelantamiento deseamos sinceramente.

Y aquí, porque nada se me ocurre, porque creo que nada mas merece recordarse en este libro, termina esta ligera nota sobre la capital lusitana.

De todas las capitales que he visitado, solo he dicho lo principal, sin extenderme demasiado aunque tenia asunto.

Con Lisboa me sucede lo contrario: he procurado alargar la descripcion y no he podido; la culpa no es mia, la ciudad no me ofreció nada, mi curiosidad no se satisfizo, mis esperanzas fueron burladas.

Lisboa como capital es ménos que Turin.

#AMÉRICA.#

Para dirijirme á Rio Janeiro desde Inglaterra me embarqué en
Southampton, á bordo del vapor Great Western[33].

La ciudad de Southampton, de la cual nada he dicho al ocuparme de Inglaterra, no merece mencion especial: es pequeña y triste: á excepción de su concurrido puerto nada ofrece de interesante al viajero. Por eso prescindo de su descripcion, y empiezo mi viaje marítimo.