Miré la lista, y vi que era el primero
El licenciado Juan de Ochoa, amigo,
Por poeta, y cristiano verdadero.

116. El autor de El león de España fué Pedro de la Vecilla Castellanos, natural de León, el cual publicó su poema y otras obras en Salamanca, año 1586, en 8.º Los Comentarios de la guerra de Alemania, hecha por Carlos Quinto, los escribió don Luis de Ávila y Zúñiga, comendador mayor de Alcántara, persona á quien el César estimó muchísimo, y á quien dieron grandes elogios los primeros escritores de aquella edad.

117. Estos anacronismos bastan en orden á las personas de letras. Otros muchos cometió Cervantes hablando de los que fueron ilustres en las armas: pues ya supone escrita en tiempo de Don Quijote[189] la Historia del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, con la Vida de Diego García de Paredes; siendo así que aquél murió en Granada, día 2 de Diciembre del año 1515, agravado de una cuartana (para él infausta), de edad de sesenta y dos años; y éste murió de sesenta y cuatro años en el de 1533, y las crónicas de ambos se imprimieron en Alcalá de Henares, por Hernán Ramírez, año 1584, en folio.

118. También introduce á un cautivo, refiriendo[190] que el gran duque de Alba, don Fernando de Toledo, pasaba á Flandes.

119. El mismo cautivo dice que le sirvió en las jornadas que hizo; que se halló en la muerte de los condes de Egmón y de Hornos; que alcanzó á ser alférez de un famoso capitán de Guadalajara, llamado Diego de Urbina. Habla de la pérdida de la famosa isla de Chipre, que ganó Selim II, en el año 1571; de la liga del Santo Pontífice Pío V, con España, contra el enemigo común; del general de aquella sagrada liga, don Juan de Austria, hermano natural del rey don Felipe II. Dice que se halló en aquella felicísima jornada ya hecho capitán de infantería; que se halló en la memorable batalla de Lepanto, la cual dieron y ganaron los cristianos el día 7 de Octubre del año 1572. Allí mismo refiere, cómo yendo en la capitana de Juan Andrea de Oria, por haber querido saltar en la galera de Uchali, rey de Argel, desviándose ésta, quedó cautivo. Pondera su desgracia, según se ha referido en otra parte. Algo más adelante celebra á don Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, y al invictísimo Carlos V. Cuenta muy despacio la pérdida de la Goleta, y de un pequeño fuerte ó torre que estaba en mitad del Estaño, á cargo de don Juan de Zanoguera, caballero valenciano y famoso soldado. Dice que cautivaron á don Pedro Puerto-Carrero, general de la Goleta, y á Gabrio Cervellón, general del fuerte; que murieron en estas dos fuerzas muchas personas de cuenta, como Pagán de Oria, hermano del famoso Juan Andrea de Oria, y don Pedro de Aguilar, caballero andaluz, el cual había sido alférez en el fuerte, soldado de mucha cuenta y de raro entendimiento, y que especialmente tenía mucha gracia en la poesía.

120. En otra parte[191] celebra los puñales de Ramón de Hoces el Sevillano. Acuerda el cuento del licenciado Torralva[192]. Hace también mención del fullero Andradilla[193]. Y á este tenor, de otros muchos, cuya memoria era muy reciente. ¡Hay igual ensarte de anacronismos!

121. Pues no paran aquí. Dice Cervantes[194] que encontró Don Quijote unos recitantes de la compañía de Angulo el Malo, los cuales habían hecho aquella mañana, que era la octava del Corpus, el auto De las Cortes de la muerte, y le habían de repetir aquella tarde en otro lugar: donde es digno de censura que suponga introducidos en España, en tiempo de Don Quijote, los autos sacramentales, siendo así que la gente de farsa no se conocía antes en España, ni era conforme á la gravedad de las antiguas costumbres.

122. También supone el uso de enfriar el agua con nieve[195], siendo cierto que Pablo Jarquíes fué el primero que en tiempo de Felipe III inventó el tributo de los pozos de nieve, habiendo introducido antes en España el modo de guardarla y de usar de ella don Luis de Castelví, gentilhombre de la boca del emperador Carlos V, de quien Gaspar Escolano, explicándose de la manera que suele, escribió así[196]: "Á este caballero le debe España el uso de guardar la nieve en casas (por casas entiende los pozos), en las sierras donde cae, y el modo de enfriar el agua con ella. Porque no conociendo, generalmente, otro medio para eso que el del salmitre, fué el primero que puso en práctica en la ciudad de Valencia el manejo de la nieve, que ha sido (de más de único regalo) singular ahorro de modorrías, tabardillos, calenturas pestilentes y de otras gravísimas dolencias que nos daban en los calores del verano; y como tal, se comunicó poco á poco á lo restante de España el uso de ella, de donde nos quedó á los valencianos llamarle á este caballero don Luis de la Nieve."

123. San Diego de Alcalá y San Salvador de Orta se beatificaron en tiempo de Felipe III, y aludiendo á esto, dice Sancho á Don Quijote[197]: "Advierta, señor, que ayer ó antes de ayer, que según ha poco se puede decir de esta manera, canonizaron ó beatificaron dos frailecitos descalzos, cuyas cadenas de hierro con que ceñían y atormentaban sus cuerpos se tiene ahora á gran ventura el besarlas y tocarlas, y están en más veneración que está, según dije, la espada de Roldán en la armería del rey, nuestro señor."

124. En el reinado de Felipe III fué general de las galeras de la carrera de Indias don Pedro Vich, caballero valenciano, á quien alabó Cervantes en la novela de Las dos doncellas, y señalando á éste con ocasión de referir que Don Quijote entró en una galera, dice[198]: "Dióle la mano el General, que con este nombre le llamaremos, que era un principal caballero valenciano, y abrazó á Don Quijote."