—¡Gracias!
—¡No hay de qué!
—Lo que parece mentira, es que su marido la deje sola siendo tan bonita.
—Mi marido hace lo que le parece... y vuelvo á repetirle que se deje de floreos... y que los guarde para su señora.
—¡Soy viudo, hace un año!
—¿Ha enviudado usted?
—¡Acabo de decirlo!
—Lo creo: su pobre señora se moriría como único recurso, para no sufrir á su marido.
—Mi señora murió al darme un hijo.