—En seguida me cogéis á mí para el primer concierto... ó para la primera lata, como quieras... ¡Si quieres ir, te vas con tu tío, que también le gusta mucho la música sabia!

—Pero, mujer—dijo D. Sebastián—; ¿es posible que nunca le tomes el gusto á la buena música?

—No se lo tomo, no; lo sabes ya desde hace tiempo.

—No, pues sin ti no vamos, tía.

—Iremos á la Comedia—dijo D. Sebastián.

—O al Español, tío.

—Al cuerno, sí que os podéis ir—dijo Doña Andrea, tragándose entero un pedazo de carne, para poder hablar antes—. Vais buscando unos sitios para distraerse... que, ¡ya... ya!

—En el Español ponen Doña Perfecta, mujer.

—Y en la Comedia, Rosas de otoño, tía.