—¿Ella, Julia, iba contenta?
—No quería, decía que no...
—Y luego...
—El automóvil echó á correr.
—¿Por qué lado, por qué lado de la carretera?
—Por allí—dijo el muchacho señalando con la mano.
—¡Hacia Madrid!
—Yo no sé...
—Y qué más, qué más... ¿No les oiste hablar nada?