La educacion, á fuerza de extraviado engrandecimiento, pretende hacer de una mujer un hombre, y la educacion de la mujer debe ser el perfeccionamiento de la mujer. No puede ser perfeccionamiento el hermafrodismo intelectual.

La mujer, con ese falso principio desarrollado en sistema, busca los medios de vida propia é independiente, y como ni su organizacion, ni su naturaleza la sostienen en su tarea, termina por explotar sus gracias, y semejante mercancía atenta contra la familia y hace la desdicha de la misma mujer.

Es cierto que amparando esa independencia, se abren la oficina y el taller; pero la oficinista y la obrera son séres masculinos, sin sexo, y de esto siempre nacen aberraciones sociales.

—Alto, chico! clamó otro españolito, amigo de Carrascosa, todo eso bien pudiera ser: ¿quién quita de que estos salvajes blancos son tan pazguatos y tan friones, que ellas, pues, vd. me entiende, se dan sus mañas para no pasar la vida tan triste, y vienen con nosotros que somos más amorosillos?

—Sí, muy amorosillos, replicó con ironía mi tocayo; nos derretimos en una mesa ó en una tertulia, brota una flor de cada una de nuestras palabras; pero le faltamos al respeto al lucero del alba, no nos paramos en pintas para una seduccion, y mil veces se recuerdan con lágrimas nuestras dulzuras en las casas honradas....

—Eso es la fuerza de la sangre, dijo el españolito.

—No, amigo; es en el hombre el respeto al derecho ajeno, y es en la mujer el sentimiento de su propia dignidad.

—Hombre, hombre, interrumpió otro concurrente, vdes. se están metiendo en honduras de esas de que se escriben cientos de libros, sin que se le encuentre punta á la hebra, y yo queria hablar de la lady, de esa que no tiene padre ni madre, que es linda como una estrella, que viste como una reina, toca, canta, sonríe, endulza la vida, y el dia ménos pensado toma un bebistrajo que la despacha al otro barrio, de guante de cabritilla y capota de riquísimas pieles.

—A propósito, dijo uno de los amigos, á uno de los compañeros de vd. acaba de pasar un lance que parece de novela....

—Que se oiga el cuento.