—¡¡¡Atención!!!
—Vd. tiene la palabra.
—Silencio....
—¿Vdes. conocen á P. Y. G.?
—Como á mis manos, repliqué yo, es nuestro íntimo.
El muchacho es gallardo, elegante y hombre de mundo, aunque muy reservado y duro de aspecto.
Convidóle el capitan á una cena, en Lit-House, de esas fincas entre árboles y flores que habrá vd. visto á la orilla del Parque.
Grandes salones con columnas, colgaduras y espejos, magnífico piano, candil soberbio, decoraban la estancia.
Departamentos como claustros y habitaciones propias para cambiar de direccion á cada instante, y un comedor con todos los adminículos que exige el buen tono cuando impera la gula.