Vista del Jardin de Woodward.
XI
Depósito de seguridad.—Telégrafo.—¡¡Fuego!!
EMPIEZA este capítulo con un prodigio: Northons, que es un loco frison como una casa, y una casa ambulante, se quedaron en el tintero.... y ni su luz.... si es gana, eso de los compromisos me asesina: ya hablaremos del loco y de la casa.... Hablemos ahora del Depósito de Seguridad.
¡Suntuoso edificio! clamé entusiasmado un dia en la esquina de Montgomery y California, al ver una fábrica que tiene en el primer piso arquería de cristales de seis varas, diáfanos hasta dudar los ojos de su existencia: cinco pisos, séries de arcos con molduras y columnas, y una caprichosa torre con su aguja, que parece penetrar en las nubes.
—Magnífico es realmente y corresponde á su objeto, me dijo un amigo que me acompañaba: este es el Depósito de Seguridad, de que acaso habrá vd. oido hablar.
—Sí, señor, contesté, me han hecho grandes elogios de él: dicen que este es el relicario que guarda el corazon de California.
—Ese es un chiste, replicó mi amigo; pero sí es cierto que este depósito encierra grandes riquezas.
—¿A qué se reduce el depósito? pregunté yo.