—Se reduce, dijo mi amigo, á que una riquísima Compañía ofrece toda especie de garantías para la seguridad de las escrituras, papeles, secretos, alhajas, dinero y valores de cierta clase, y que esta es una institucion de alta importancia en pueblos en que los incendios son frecuentes y desastrosos; en que los extranjeros son muchos y pueden hallar al momento de su arribo, seguridad para sus intereses, y en que los ladrones están á la altura del progreso y de la audacia de estas gentes. Ya habrá vd. sabido de una Compañía de ladrones ingleses, de los que solo las herramientas valian más de cincuenta mil pesos.
—Y esas cajas de fierro que se pintan como una maravilla de seguridad y que lo son en efecto......
—Lo serán tal vez en México.
—Y cómo que si lo son: antiguamente las barras de plata que se enviaban del Mineral de Catorce para San Luis Potosí, iban en carros custodiados por numerosa escolta, y á cada momento habia asaltos y encuentros sangrientos.
Se supo un dia que la conducta de Catorce caminaba sin escolta alguna; cantaron aleluya los ladrones, y fueron á cortar el paso al carro que llevaba la plata. Llegan, le rodean, y la Sra. Plata venia muy oronda en su caja de fierro.
Los ladrones, volvieron y revolvieron la caja, como un dado, le dieron golpes y martillazos, y la burla fué completa: prendieron fuego para derretirla, pero todo fué en vano: hasta con los dientes querian forzar la caja: en estas y las otras, llegó la policía y los halló como á canes que hubieran querido hacer banquete de bolas de billar. Hizo la policía gran cosecha.
—Pues si hubiera vd. dejado la caja cerrada cerca de New-York, no tarda vd. cinco minutos sin verla de par en par: así es que este depósito disfruta, con sobrada justicia, del favor público. Venga vd. conmigo, porque es digno de que lo examine vd. con detenimiento.
El frente del edificio ocupa 1,372 piés de la calle de Montgomery, y 68 de la de California. Lo ideó J. C. Duman y fué el arquitecto William Potton, de merecida nombradía.
El cimiento del edificio está abierto con grandes obras que penetran en las aguas del mar que llegan allí, y ligado al techo por medio de fuertísimas barras de hierro.