El espíritu de emancipacion es otro motivo de la virilidad de ese pueblo. El niño aspira á hombre, ama la vida propia, le humilla la dádiva, y en la espectativa de la independencia, el trabajo se le presenta con las manos llenas de preciosos dones, y el peligro mismo le sonríe.
Es raro encontrar un americano de quince años al cuidado de un criado, pidiéndole á papá, no solo para sus necesidades sino para sus vicios: es raro ver que pase del presupuesto doméstico al presupuesto del gobierno, aunque sea como escribiente; y mucho más raro que forme una familia parásita al lado de sus padres ó de sus suegros, teniendo en nada la dignidad y la vergüenza.
No seguiré, por amor á mis lectores, este fecundo tema; básteme decir, que uno de los rasgos más salientes de la existencia americana, es la propension á la vida externa.
Al niño, al mes de nacido le pasean en su carrito por calles y plazas: el niño y las niñas se dirigen solos á sus escuelas, sin escoltas, cómplices ni cuidadores; los hombres corren á sus negocios y toman su lunche al paso, en el restaurant ó la cantina, sin perder su tiempo; la obrera abandona su domicilio y lo cambia por la vida del taller.
La lady finge negocio para estar en la calle perpétuamente, y la vieja, temblando por quedar confinada al secuestro y al rezago, se acicala, se adereza, acude á su corsé como á un salvavidas, empuña su sombrilla y flota en las aguas de la animacion general.
A todas estas causas reunidas se debe que negocios que no se pueden ajustar en la lonja, se emplacen para el bar-room y para el restaurant, y que las plazas, los parques y los teatros, sean lugares de citas y contento.
La construccion de las casas y su falta de patio quitan el alimento á la crónica escandalosa y al chisme.
En el patio de la casa de vecindad se ponen muy de manifiesto, las libertades del muchacho ordinario, las reyertas del matrimonio mal avenido, las comidas del artesano sin trabajo, las visitas misteriosas de la viuda recatada, pero fresca y graciosa. En esta especie de colmenas, cada persona tiene su celda, sin cuidarse de los que viven juntos, á veces por años enteros, desconocidos.
Como es de suponerse, el ideal para personas que así se han educado y así gozan, es el Hotel.