El provee de servidumbre al alojado; en su seno hay derecho de reprochar por igual el mal servicio y hacerlo mejor; nadie nos acaricia ni nos consuela, pero nadie nos pone mal modo ni nos molesta; no se hace agradable nuestra comida con los halagos y las atenciones delicadas de la mujer, pero no se amarga con el celo y con las impertinencias domésticas.
Esta y otras costumbres nos parecen intolerables, y lo son en efecto; pero es necesario tener en cuenta que nosotros lo juzgamos todo desde el punto de vista de nuestros hábitos y de nuestra educacion, que son para nosotros una segunda naturaleza. ¿Cómo juzgaria un pato, me pregunto yo, de las constumbres de un asno? ¿qué papel haria un cerdo á los ojos de un pájaro, columpiándose y dando chillidos en una rama?
Muchas de las singularidades de los yankees, dependen de que los juzguemos en nuestra calidad de patos ó de cerdos, y este es un principio realmente ilógico y falible.
Entre las constumbres de esta vida externa, el Pick-nic es de las que me simpatizan, con perdon de vdes.
El Pick-nic es un paseo en comun, y se divide en dos clases: ó es por empresa, ó es por asociacion.
Si por empresa, los empresarios, que suelen ser dependientes de algun establecimiento de beneficencia ó caridad, toman á su cargo un buque, lo engalanan, le dan el atractivo de una orquesta y anuncian excursiones á cualquiera lugar favorito de damas y caballeros, donde se baila, se come y se solaza el prójimo.
A veces el Pick-nic se cita para un jardin en que se dispone algo como nuestras jamaicas, y es de excelente efecto.
El Pick-nic por asociacion tiene un carácter íntimo y suele dar lugar á expansiones deliciosas.
Se reunen siete ú ocho amigos: cada uno se cotiza con un plato para el banquete campestre; otro da el pan, otro los licores, el otro la música, el de más allá los vehículos de conduccion.