Ese yankee, tan pronto está en una carrocería, como es médico ó se ajusta como ingeniero en un ferrocarril; pone una tabla de carnicería y la suelta para ocupar un asiento en el congreso; le desaira el voto público y se reune á unos funámbulos que exhiben fieras, y se arranca de las jaulas de los monos para componer el cuerpo diplomático de Francia ó de Turquía....

La comida fué una abreviatura de las bodas de Camacho; algunos se entregaron á esa inmovilidad de la necesidad satisfecha, que es como el éxtasis de la gula; las jóvenes corrian y se lanzaron en busca de un bote para dirigirlo y pasear.

Los muchachos saltaban entre las rocas, y yo buscaba, por la primera vez de mi vida, con ternura, á las ancianas, porque cada muchacha era un peligro de muerte.

¡Qué soltura para escalar las más escarpadas eminencias; cuánta destreza y cuánto arrojo para correr sobre las angostas citarillas que caen al mar; qué agilidad para equilibrarse sobre las crestas de los arrecifes, rompiéndose y empapándose los vestidos! Aquello era para mí como sentirme condenado á muerte: cada invitacion me parecia una red tendida á mi existencia....

Tomé una resolucion desesperada: me oculté á todas las miradas, y lo diré aunque me cueste un sacrificio de amor propio.... me dormí profundamente.

XIII

Un ruso furibundo.—Pregones de vendimias en las calles.—Los teatros.—La Maison Doré.—Los extranjeros y su influencia.

LOS MEXICANOS nos dividimos en grupos, y cada quien, con excepcion de Sr. Iglesias, corria por aquellos mundos surciéndose relaciones, procurándose paseos y entretenimientos y dedicándose á estudios especiales, ó á sus gustos.