El mundo se me vino encima con esta relacion: yo veia rusos por todas partes.

—¡Vamos! no tiene más remedio que desconvertir á Desiré.

El lance era terrible.... solicité una entrevista con aquella criatura.... y nada, ella estaba abrazada á su cruz de redencion, con un entusiasmo, que ni Santa María Magdalena....

El ruso bufaba, la deidad aquella, era una fortaleza inexpugnable.... Jamás me ha hecho mayor daño la virtud de una mujer.

Maldecia yo mi aptitud de ganar almas para el cielo: mis amigos dejaron al ruso que habia salido al campo.

Por fin, el ruso hubo de marcharse para las islas, y Desiré se embarcó para Francia.... Yo confieso que tuve dias pesadísimos, y que á eso debo tal vez mi exaltada simpatía por la causa de los turcos. ¡Permita Dios que en este desfiladero de Shipka que disputan, dé al traste con su alma el convidado de la fonda de Sutter!


Miéntras duró la aventura del ruso, no me acompañé con mis amigos, vagaba al acaso por las calles, siempre perdiéndome y siempre resultando rumbo opuesto á aquel á que queria dirigirme.

Aunque hay movimiento inmenso por las calles centrales, se nota la preocupacion del negocio: hay mucho mayor silencio, aun cuando se formen grupos.