Sobre un asiento de tijera descansa un cajoncillo con ramitos de flores ó con pasas, ó con cortaplumas y portamonedas, proclamadas por un italiano, aunque las frutas son el comercio principal de los compatriotas del Dante; otro cajoncito contiene juguetes ó candís (dulces) para los niños.

En la noche, en algunos puntos, á la luz de colosales teas, suele verse una gran caja dominada por una calavera: dice el rubro: “El mejor amolador de toda la ciudad! Remedio infalible para los callos.”

Vése atravesar un hombre tirando de un carrito, sobre el que estriban dos morillos y un cordel, formando columpio entre unos cencerros. El conductor grita con voz desmayada: “Wags, sochs, botls.”

Es un recaudador de hilachas y botellas vacías, que no penetra á las casas, porque no hay ni zaguanes, ni patios, como ya tenemos dicho.

Entre los carros de verduras, pan, leche, naranjas y simples avisos, que se anuncian ó con campanas ó con roncas y disonantes trompetas, una vez llamó un carro mi atencion.

Era un gran carro silencioso, tirado por cuatro caballos; el interior era un salon bien alfombrado, con un pequeño mostrador en uno de sus extremos, y botes, botellones y cajas de hoja de lata.

Al lado del mostrador, habia un hombre venerable de larga barba, envuelto en una especie de sotana negra, con su bonete griego de terciopelo, sobre su reluciente calva.

Por fuera del carro habia letreros en todas direcciones: Dr. Kinswelbourg. Las universidades de Alemania y Paris. El gran confidente de los espíritus. El rival de Mesmer, en descubrimientos magnéticos. Naturalista, botánico. Enfermedades incurables. Raíces de Arabia para las lombrices.... Hiel de la serpiente. “Goatsichen” de Australia para las enfermedades del espíritu.

El carruaje marchaba lentamente, y el mágico iba recibiendo consultas por medio de un intérprete que estaba en el pescante del carro, y expendiendo sus drogas: jamás ví un más estupendo charlatan en mi vida.

El allegro de las calles, es el muchacho vendedor de periódicos: pocas veces tiene más de doce años.