Una especie de solideo sobre el occipucio, una muy holgada y luenga blusa hasta abajo de la rodilla; la blusa azul ó negra de seda ó lienzo de algodon; calzones anchísimos, azules ó negros; medias blancas como la nieve, y un calzado que tiene mucho de la chalupa, con las puntas agudas vueltas hácia arriba, y una suela gruesa de tres dedos en el centro, dada de blanco como correaje de tropa. Ese son los chinos, y esos chinos componian la servidumbre del buque.
La parte masculina eran negociantes ó viajeros retraidos, aventureros alegres y buenos bebedores, y la colonia mexicana en perpétuo movimiento por todos los vericuetos de la embarcacion, las pocas horas que no hicieron amistades extrañas.
Pocos de nuestros compañeros, y por desgracia los más graves, sabian inglés, y tambien por desgracia, pocos viajeros, esencialmente viajeras, conocian el español.
A Ramon Alcalde quedó reservada la gloria de dar vida y comunicar cohesion á aquellas almas huérfanas que se consumian de fastidio.
Acercóse en la noche como distraido al piano, alzó su tapa, preludió algunas quejosas melodías; pero tan silenciosas, por expresarme así, tan ténues, que parecia que hablaba á solas el piano.... en medio de aquellos rumores tímidos oiamos abrir las puertas de los camarotes, tambien con mucha precaucion. El músico requiere auditorio, se rinde á la alucinacion de la gloria.
Las teclas, al fin, dejaron piar, con coquetería indecible, la Paloma.... esa Paloma comprometedora é insurgente, que no puede escuchar con calma ningun ente de razon.
Aletea, se sacude y estallan los requiebros abrasadores de la cancion habanera. Los mexicanos, como movidos por un resorte, cercaron el piano y ensayaron el canto: de repente, surge vibrante y sonora una voz ejercitada, dulcísima, llena de aquel jaleo y aquellas cosquillas que nos sacan de quicio; era la esposa del doctor, que dejándolo con tantos ojos abiertos, siguió las notas, se envolvió en ellas, y se pronunció por México.... bendita sea su boca!.... las risas, las palmadas, el entusiasmo, se parecian al delirio.... Las ladys estaban á las puertas de sus camarotes.... retiradas, pero no esquivas; á la Paloma siguióse el Té y el Tá; habia un D. Juanito, aleman, de voz privilegiada, que regaba con excelente champaña sin cesar, que acometió el Té y el Tá, que siguió á la Paloma con desusado brío, sin interrumpir los compases, al brindarnos con su champaña.... las ladys se acercaron al piano.... amables, pero no comunicativas.... Alcalde, superándose á sí mismo, dejó caer entre una tempestad de notas incendiarias nuestro himno nacional.... hubo entonces explosiones de entusiasmo frenético.... los ojos brillaban con lágrimas, las manos redoblaban los palmoteos, alguno se pasó la mano sobre la frente por sentir como cosquillas; era el tacto de las plumas de los sombrerillos de las ladys, que se inclinaban tambien sobre el piano.... Era necesario no tener pizca de vergüenza, para no estar hecho una aleluya....
Al dia siguiente, todos aprendiamos inglés, y las ladys balbutian palabras españolas que era un contento. La desciplina del buque sufrió un golpe contuso. Uno de los empleados me decia: como estás alborota los mecsicanos.
La cosa fué tal, que nadie paró mientes en que el sol caduco que llamamos luna, tenia una glorificacion sublime en el desierto inmenso de las aguas.
La navegacion del Manzanillo á Mazatlan se hace casi sin perder de vista las costas, y las nuestras en esa parte del mar Pacífico, si bien desiertas, tienen belleza extremada, por la verdura de los campos cercanos y por las caprichosas montañas que las animan y les quitan su monotonía.